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Sistemas Participativos de Garantía para la certificación ecológica

Los sistemas de certificación nacen de una necesidad. Los Sistemas Participativos de Garantía son avales de garantía de calidad ecológica.
Certifican a productores y elaboradores a un nivel local.

SISTEMAS PARTICIPATIVOS DE GARANTIA PARA LA CERTIFICACIÓN ECOLÓGICA

Los sistemas de certificación nacen de una necesidad. Cuando los diferentes actores implicados crearon el termino agricultura ecológica, el sector estaba formado por colectivos muy concienciados que no necesitaban controles para que se garantizase que las técnicas y los procesos para conseguir alimentos ecológicos se cumpliesen.
Con el auge de negocio entraron en la escena numerosas empresas del sector convencional que ofrecían sus productos como naturales y ecológicos, minando la confianza de los consumidores.
Al crear una reglamentación se han protegido términos como: ECOLÓGICO, BIOLÓGICO, ORGÁNICO, BIO. ECO. Los alimentos y productos que ostentan el etiquetado numerado con los sellos de cada organismo certificador son una garantía para los consumidores ya que responden a los estándares de calidad que ostentan.
Por otro lado no existe una coherencia común a la hora de expedir los sellos/logotipos, cada certificadora exhibe el suyo y existen más de 500 a nivel mundial.

El reglamento europeo CE 834/200 elabora la normativa a seguir por los países miembros que han traspasado competencias a diferentes organismos públicos y privados.
El sector de la certificación mueve un importante volumen de negocio.
Los Sistemas Participativos de Garantía (SPG) se están abriendo paso debido al alto coste que los organismos certificadores exigen a los productores y elaboradores inscritos y a la exclusión de los agricultores/elaboradores/consumidores del proceso recayendo el peso de la certificación en los profesionales técnicos contratados por los diferentes organismos certificadores.
Este sistema de certificación conocido como ‘por tercera parte’ es necesario y cumple su función sobre todo para la cadena agroalimentaria de tipo industrial. Pero la realidad es que en el sector de la agricultura ecológica la gran mayoría de empresas son pymes que comercializan sus productos de forma local y con cadenas de comercialización cortas.

SISTEMAS DE CERTIFICACIÓN PÚBLICOS Y PRIVADOS
En sistemas privados de certificación como el de la producción ecológica en Andalucía, y otras certificaciones las entidades que otorgan el certificado son empresas que  marcan unos presupuestos para la certificación que son muy variables. En muchos casos, el coste de la certificación impide el acceso a determinados productores.
Otro factor limitante para la certificación es la carga burocrática complementaria asociada a la consecución del certificado.
Otro inconveniente es que el sello de certificación se ha llegado a convertir, en marca comercial de la empresa certificadora y no del producto que certifican.
La certificación creada creadas en sus inicios para proteger al productor y dar confianza a los consumidores, se aleja de los objetivos iniciales creando distancias insalvables  entre grandes empresas exportadoras y pequeñas empresas que utilizan canales cortos de comercialización.

SISTEMAS PARTICIPATIVOS DE GARANTÍA PARA LA CERTIFICACIÓN SPG

certificacion-eco  Ante esta situación surgen alternativas a la certificación que contemplan la participación y vuelve a los orígenes de los movimientos que crearon el sector y surgen de manera espontánea en grupos de productores de países del Suramérica.
En modelos participativos de certificación el proceso además de los pertinentes controles  crea un intercambio entre productores y consumidores donde se aboga por una producción y consumo local y una participación activa de las personas implicadas.
Se gestionan desde el grupo local formado por representantes de producción y consumo que se encargan de realizar visitas a las fincas y pequeñas industrias elaboradoras.
Aconsejan y apoyan en las técnicas adecuadas y en la planificación de las campañas de producción.
Otro grupo se encarga de comprobar la correcta aplicación de las normas y de emitir, o no, el certificado.
La certificación participativa se convierte en un mecanismo de gestión para productores.
La participación de los diferentes grupos implicados tanto la producción como en el asesoramiento, el consumo y de las diferentes actividades sostenibles y sociales garantizan la validez del sello basado además en la confianza y la transparencia.
Un sello otorgado mediante SPG, va más allá del proceso productivo incorporando aspectos sociales y medioambientales.
En Europa se empiezan a crear grupos para su aplicación, en España concretamente en Andalucía, la FACPE ofrece un marco para su implantación

Ver manual elaborado por FACPE

 

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