Análisis de la Diversificación Agroecológica, como herramienta para incrementar la Agrobiodiversidad en los Agroecosistemas.
El “convenio de Río” sobre la diversidad biológica ha dado gran énfasis a la instrumentación de un programa mundial sobre diversidad biológica agrícola, el cual constituye una vía para vincular la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad a la realidad socioeconómica de las comunidades necesitadas de alimentos, a través del desarrollo endógeno y del uso sostenible del ambiente.
El “convenio de Río” sobre la diversidad biológica ha dado gran énfasis a la instrumentación de un programa mundial sobre diversidad biológica agrícola, el cual constituye una vía para vincular la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad a la realidad socioeconómica de las comunidades necesitadas de alimentos, a través del desarrollo endógeno y del uso sostenible del ambiente. Los ámbitos abarcados por la agrobiodiversidad, se definen en el contexto económico, cultural y social que determinan las actividades agrícolas basadas en el conocimiento tradicional de las comunidades locales, los factores culturales y los procesos participativos, el turismo agrícola y otros factores socioeconómicos ligados a la actividad agrícola.
A lo largo de miles de años, campesinos de todo el mundo se dieron a la tarea de desarrollar y modificar diferentes especies vegetales y animales. De esta manera surgieron de plantas silvestres cultivos que ahora alimentan a grandes sectores de la población, ejemplo de ello es el teocintle, una gramínea silvestre de donde se cree surgió el maíz. Estos campesinos desarrollaron a través de la selección genética miles de variedades de plantas y razas de animales adaptadas a sus necesidades específicas y a las condiciones de cada lugar. Sin embargo, ciertos patrones de consumo, producción y el desarrollo de especies en laboratorio, contribuyen a que el cultivo de dichas razas y variedades se vayan lentamente abandonando, contribuyendo a la pérdida de biodiversidad. Otras variables que influyen son el uso extensivo del monocultivo y una dieta cada vez más uniforme a nivel mundial producto de la globalización del mercado. La crisis económica y social que vive el campo es otro factor, pues con la migración de campesinos a las ciudades también se pierden conocimientos y cultivos tradicionales.
Cuando vamos al supermercado estamos habituados a encontrar todo tipo de frutas y hortalizas durante todo el año, sin embargo de lo que no nos damos cuenta es de que es cada vez menor la variedad dentro de un mismo producto, un ejemplo: de las 10,000 variedades de trigo que se usaban en China en 1949, sólo 1,000 seguían usándose en 1970 y esa cifra seguramente que ha retrocedido al día de hoy. En Estados Unidos 95% de las variedades de col, 91% de las de maíz, 94% de los chícharos, 86% de las variedades de manzana y 81% de las de tomate que se usaban en el siglo XIX se han perdido. Esto implica un grave riesgo de pérdida de riqueza genética, fenómeno que se conoce como erosión genética.
Cada una de las especies y variedades que han ido evolucionando de manera natural o bien por la acción del hombre, se han ido adaptando a las condiciones específicas del lugar en donde se desarrollaron, tomando en cuenta el tipo de clima, el suelo, la altitud, hasta la cultura y los gustos de aquellos que los consumen. Las variedades de cultivo desarrolladas en laboratorio, aunque están diseñadas para producir en más cantidad, no se encuentran adaptadas a las condiciones específicas, por lo que son mucho más vulnerables a posibles plagas, cambios climáticos o sequías. Asimismo, la pérdida de variedad genética significa también que en el futuro hay menos posibilidades de desarrollar nuevas variedades y especies. Esto se traduce en una amenaza a nivel de seguridad alimentaria, sobre todo en un contexto de crecimiento creciente de la población.
Ante esta situación en años recientes se ha desarrollado el concepto de agrobiodiversidad, definiéndose como la diversidad de agrosistemas así como de especies de cultivo, animales de granja y la variación genética dentro de una variedad o raza determinada. En su sentido más amplio la agrobiodiversidad también comprende a los microorganismos del suelo en áreas de cultivo, los insectos y hongos que promueven una buena producción, especies silvestres en los hábitats naturales cercanos a los cultivos, así como los aspectos culturales y los diversos conocimientos locales relacionados con el manejo de la diversidad de los recursos naturales.
La agrobiodiversidad toma en cuenta la interdependencia que existe entre los diferentes elementos que conforman un sistema agrícola, incluyendo variables naturales, económicas, culturales y sociales. Sólo respetando la riqueza existente a diferentes niveles es cómo podemos lograr una verdadera sustentabilidad que garantice la permanencia de la vida, en vez de la explotación a la que está sujeta hoy el planeta.
La agricultura convencional o modelo de “desarrollo” agropecuario promueve el monocultivo, uso de agrotóxicos, transgénicos y extranjerización de la tierra. Estas prácticas convencionales han provocado a lo largo de la historia la degradación de los suelos, simplificación de la biodiversidad, desaparición de especies nativas, contaminación del agua y del aire. Todos estos impactos negativos no son considerados en el cálculo del precio final de los productos, puesto que con ello se demostraría claramente que la agricultura moderna no es económicamente viable y que además es social y ambientalmente perjudicial.
Las estrategias de diversificación agroecológicas, promueven un manejo dirigido del suelo que resalta la conservación y mejoramiento de los recursos locales (germoplasma, suelo, fauna benéfica, diversidad vegetal, etc.) y la integración de la biodiversidad de plantas y animales que acrecienta la sinergia y optimiza las funciones y procesos del agroecosistema productivo acorde con las condiciones ambientales y socioeconómicas efectivas del entorno.
Las granjas familiares con tendencias agroecológicas conjugan los saberes populares de diversificación agrícola y lo complementan con la tecnología contemporánea para mejorar los sistemas de producción agropecuario, no sólo analiza los rendimientos de cosecha y producción animal, sino armoniza el funcionamiento integral del agroecosistema a través de prácticas sostenibles como la producción de abonos orgánicos, la regulación biótica de organismos perjudiciales, reciclado de nutrientes y la producción y acumulación de biomasa, permitiendo así a la granja solventar su propio funcionamiento. Por tal razón se hace necesario analizar los principios de diversificación agroecológica en las fincas familiares de agricultura tradicional, para mejorar considerablemente el funcionamiento del agroecosistema.
La investigación persigue en primer lugar; tener una información diagnostica confiable de las practicas agropecuarias y pecuarias de los productores de la comunidad Santa Rosa de Manamito, del municipio Tucupita, estado Delta Amacuro, con el fin de evaluar y desarrollar una estrategia de diversificación agroecológica que permita masificar la producción familiar en la zona y por consiguiente la agrobiodiversidad del sistema asegurando así la soberanía alimentaria de los productores de la zona y áreas aledañas.
|
















